AÑO XXV NUM. 141 / JULIO - AGOSTO 2010______ 06-Aug-2010 13:41
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_____Revista Oficial de la Asociación Costarricense de Profesionales en Turismo
Contenido
BUENAS PRACTICAS

El caso de Ballena
Una comunidad innovadora en el desarrollo de mejores prácticas para el
turismo marino


Catalina Molina Bustamante
Coord. Programa Turismo Sostenible
www.fundacionketo.org

Hasta hace pocos años, vacacionar en las playas de nuestro país, era sinónimo de tomar el sol y disfrutar de unas cuantas actividades que no exploraban más allá de la línea costera. Sin embargo, los 1.412 km de costa que posee Costa Rica son la entrada a un mundo de atractivos inimaginables que hoy cautivan a miles de turistas. Las áreas marinas proveen hábitats para organismos carismáticos como las ballenas, los tiburones y las tortugas marinas, así como el sustento de ecosistemas tan valiosos como los arrecifes coralinos. Basados en la vida marina, se están desarrollando modalidades “nuevas” de turismo como el avistamiento de cetáceos (ballenas y delfines) y el buceo, por ejemplo. En la última década Costa Rica experimentó un incremento promedio anual del 74,5% en el turismo de observación de ballenas y delfines, el mayor crecimiento entre los países de América Latina (Hoyt, E. y Iñiguez, M. 2008).

En la región Pacífico Sur, donde los tours marinos están en auge, la actividad creció aceleradamente debido a que empresas de hospedaje tenían sus propias embarcaciones para ofrecer este servicio. En otros sitios, como Bahía Ballena, los pescadores vieron en el turismo la oportunidad para mejorar sus condiciones económicas y adaptaron sus botes para ofrecer recorridos para observar la fauna marina (ballenas, delfines, aves), buceo y snorkel, visitar manglares, tours a Isla del Caño y al Parque Nacional Corcovado, primordialmente.

Costa Rica ocupa el cuarto lugar en
América Latina en cuanto a cantidad de observadores de cetáceos
(105.617 personas).

Costa Rica es un sitio privilegiado para la observación de la ballena jorabada, porque nuestras aguas son visitadas por poblaciones del Hemisferio Norte y Sur.

Los gastos directos generados por esta actividad ascienden a USD 5.318.487 y
los gastos Indirectos USD 15.842.550.

Ballena Jorobada, Fundación Keto


El crecimiento de la actividad ha mostrado un buen inicio, sin embargo los investigadores y los mismos operadores turísticos ya han manifestando su preocupación por el exceso de oferta futura, la competencia de precios, así como el manejo inadecuado de la actividad y la cantidad de embarcaciones visitando ecosistemas sensibles. La presencia de embarcaciones provoca alteraciones en el comportamiento de la vida marina; en el corto plazo evaden el lugar donde se está dando la actividad turística de forma intensiva (Corkeron 2001; Constantine et al 2004). En el largo plazo, el estrés que ocasiona la presencia de botes y turistas puede acarrear la vulnerabilidad de las especies o aún peor, la reducción de áreas de reproducción, de cuido parental y de alimentación, precisamente en las áreas que permiten que el turismo de ballenas se desarrolle. Un estudio realizado entre el 2004 y 2006, demostró reacciones negativas en el comportamiento del delfín manchado (Stenella attenuata) frente a embarcaciones turísticas que no maniobran adecuadamente los botes (Montero-Cordero 2007).

Asimismo, la visitación a los arrecifes coralinos los expone a diferentes fuentes de estrés: la introducción de especies exóticas, la extracción de componentes de los arrecifes para mostrar a los turistas o para llevar como recuerdo; los buzos y las embarcaciones que transitan por aguas poco profundas, están produciendo un deterioro en su cobertura coralina y como resultado de esto, una pérdida de hábitat para otras especies que utilizan este ecosistema como soporte de vida (Sierra, C., Castillo, E. y S. Arguedas; 2007).

Como un primer intentó por mitigar los impactos ambientales descritos, en el 2005 se promulga el Reglamento para la Operación de Actividades Relacionadas con cetáceos en Costa Rica (Decreto No.32495). El reglamento consiste en un decreto ejecutivo que contiene indicaciones de operación de los botes para los operadores turísticos. Sin embargo, este decreto no abarca una de serie de aspectos necesarios para reducir el deterioro que la observación de cetáceos está ocasionando en los recursos marinos. Al mismo tiempo, su cumplimiento se dificulta por causas de diversa índole; principalmente porque los recursos humanos y financieros no son suficientes para lograr su efectividad. Aunado a esta deficiencia, a nivel estatal, otras regulaciones vinculadas con el turismo marino se enfocan particularmente en la instalación y operación de marinas y atracaderos turísticos. Actividades como el buceo, no están reguladas por políticas institucionales; a la vez, no existe una ley de navegación que ordene el tránsito marítimo en aguas costarricenses. Para fortalecer estas falencias y una mejor aplicación de este reglamento, se realizaron charlas y talleres en la zona a cargo de distintas ONG’s, incluida la Fundación Keto.

Hace algunos años, se pensaba que la creación de restricciones o mecanismo legales de comando y control podían frenar los estragos al ambiente, sin embargo la experiencia de diversos países, en la gestión de operaciones turísticas responsables con el ambiente, ha apuntado hacia la regulación voluntaria como una oportunidad para lograr transformaciones en el desarrollo del turismo, capaces de mitigar la problemática ambiental local y contribuir a disminuir los impactos a escala global. Además una política de mitigación voluntaria del daño ambiental podría complementar la escasa normativa vigente.

Costa Rica, como país miembro de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) y como signatario de la Convención de Diversidad Biológica (CBD, por sus siglas en inglés) se ha comprometido en trabajar por el uso sostenible de la vida silvestre. En este escenario, la Fundación Keto con el apoyo de Conservation International y Rufford Foundation, está promoviendo la adopción de mejores prácticas ambientales en el turismo marino mediante mecanismos de regulación voluntaria, que aumenten la contribución del turismo a la conservación de los ecosistemas marinos.

¿Por qué en la comunidad del Parque Nacional Marino Ballena?

Marino Ballena es un área de alimentación y apareamiento para 12 especies de cetáceos (May-Collado et al, 2004), por esta razón, ha sido un punto de interés para llevar a cabo investigaciones sobre la biología de estos organismos. Asimismo, desde el Parque es un punto de partida importante hacia la Reserva Biológica Isla del Caño, donde se ubica la población de coral más grande del Pacifico de Costa Rica (Cortés y Jiménez, 2003). Esta Isla que protege cerca de 2.700 hectáreas marinas, dispone de cuatro puntos de buceo para recibir a más de 1500 visitantes por mes, en temporada alta.

Desde hace más de dos años, la Fundación Keto ha realizado monitoreos biológicos y otras investigaciones en las que se ha establecido un contacto directo con los tour operadores de la zona. Este contacto facilitó el intercambio de conocimientos y experiencias con la población local, y la identificación de esfuerzos aislados de tour operadores que procuraban aplicar acciones responsables con el entorno natural.


Recientemente se creó una organización de base local legalmente constituida (Asociación de Operadores de Turismo en el Parque Nacional Marino Ballena), que agrupa a la mayoría de empresas que operan en la zona para mejorar la gestión de la actividad turística; el mercadeo, la competitividad, la capacitación y el apoyo a mejoras en las instalaciones y protección de los recursos del Parque Nacional.

Con el propósito de garantizar la conservación de las especies marinas, su hábitat y aprovechamiento sostenible, la Fundación KETO junto con la Asociación de Operadores de Turismo en el Parque Nacional Marino Ballena de Osa (y el apoyo de Conservation International y Rufford Foundation) ha desarrollado un sistema de buenas acciones que sirve de referencia a los tour operadores existentes y a los que vendrán, con el cual se logra disminuir el impacto que producen los tours en la vida marina y en general en el ambiente marino costero, incentivando en el tour operador una conciencia fuerte de conservación y la importancia de trasmitir estas ideas tanto a los turistas como a la comunidad.





En este contexto, la Fundación Keto visualizó la oportunidad de trabajar en un Sistema de Mejores Prácticas para la Operación Responsable del Turismo Marino, enfocado principalmente en la observación de cetáceos y el buceo (incluyendo el snorkel). La observación de ballenas con bajo impacto es parte de una aproximación ecológica más amplia que extiende el beneficio de un buen manejo a otros mamíferos marinos, peces, aves, tortugas y hasta especies de hábitat terrestre costero. El trabajo de la Fundación Keto, parte de una premisa fundamental: la sostenibilidad de las operaciones turísticas en el mar requiere tanto de políticas de comando y control (leyes y reglamentos que promulga el Estado) como de mecanismos de autorregulación voluntaria que sean promovidos por los mismos operadores turísticos. El análisis de experiencias de turismo marino responsable en otras latitudes evidencia que las Mejores Prácticas, es una forma de regulación voluntaria, que no solo contribuye a la conservación del ambiente, sino que mejora la calidad de la experiencia del turista, la imagen de la empresa y de la comunidad anfitriona.

Para el diseño del Sistema de Mejores Prácticas se iniciaron dos procesos de forma paralela. Uno, la Fundación Keto realizó un planteamiento técnico de criterios a partir de la revisión, análisis y adaptación a la realidad local, de estándares internacionales y políticas aplicables de otros destinos turísticos, en el marco de las políticas nacionales (leyes, decretos, otras normas y directrices) vigentes que atañen al turismo marino.

En el otro proceso, se realizaron talleres en los que los actores locales propusieron una serie de prácticas que desde su experiencia, consideraron formas de operación turística responsable.

Talleres locales

Los planteamientos de ambas partes fueron sistematizados para su análisis discusión y consenso. Luego de estos dos procesos, una comisión de la Asociación de Operadores en conjunto con la Fundación Keto, revisó uno a uno los criterios para proponer las técnicas y medios de verificación necesarios para monitorear el cumplimiento de las mejores prácticas en un futuro. En las sesiones siguientes, se organizó la estructura del Sistema y actualmente, se están desarrollando las herramientas de implementación y evaluación requeridas. El Sistema de Mejores Prácticas enfatiza formas de operación que reducen la contaminación química de las aguas, el daño mecánico a arrecifes, las emisiones de ruido, la contribución a diversos proyectos de investigación y conservación, etc., pero también incluyen operaciones con estándares de calidad y seguridad que son cotizados por las empresas nacionales y extranjeras contratistas de tours y por un movimiento creciente de turistas adeptos al turismo responsable. Además, mediante el programa de fortalecimiento a tour operadores, se forman guías y capitanes, sensibilizados y más capacitados para proporcionar un mejor servicio.

Actualmente está en prueba la viabilidad del Sistema y herramientas en el campo. Para ello, se han seleccionado empresas, que por observaciones sistematizadas previas, se ubican en un nivel inicial, medio y avanzado respecto a la implementación de prácticas responsables. De esta forma, se tendrá contemplado el análisis de diferentes escenarios, a fin de efectuar las adaptaciones y mejoras pertinentes. Se espera con lo anterior, no hacer del Sistema un mecanismo de exclusión, sino más bien, de incremento de capacidades para el abordaje de las variables ambientales y sociales de responsabilidad empresarial.

El desarrollo e implementación del Sistema entre los operadores turísticos de Bahía Ballena, será una experiencia pionera a nivel nacional, que se caracterizará por una marca diferenciadora, tipo eco- credencial, que aumente el valor agregado del sistema. A partir de esta primera experiencia realizarán las acciones requeridas para ser aplicada en una segunda comunidad.

Bahía Aventuras
Bahía Ballena Tours
Ballena Tours
Gorrión Tours Dolphin
Tours Pacific Whales and Kayak
Tours Pelican Tours
Winshide Tours

Serán pioneros en implementar un
Sistema de Operación Turística Responsable
con el medio marino y la comunidad



Para consolidar que la puesta en práctica del Sistema se mantenga en el largo plazo, se trabaja en la ejecución de un Plan de Fortalecimiento y Desarrollo de capacidades de los tour operadores de la Asociación. Con lo que se espera obtener que la Asociación mejore sus procesos de toma de decisiones y organización, para proveer los servicios que sustentan su creación; servicios que pueden apoyar la adopción de las mejores prácticas y el posicionamiento de la gestión turística responsable como estrategia diferenciadora.

Cabe destacar, que la participación de los actores locales ha sido fundamental para la validación del sistema en el contexto, su apropiación por parte de los tour operadores y el compromiso con un turismo marino responsable.

El reto para el futuro es motivar al sector turismo y afines, a encausarse en iniciativas como la presentada, con el objetivo que Costa Rica pueda seguir vistiendo la marca de destino sostenible con la que se ha destacado a nivel global.

Referencias:
Constantine, R., Brunton, D., & T. Dennis. (2004). Dolphing-watching tours change bottlenose dolphin (Tursiops truncatus) behaviour. Biol. Conserv. 117: 299-307.
Corkeron, P.J. (2001). Humpback whales (Megaptera noveanglie) in Hervey Bay, Queensland: Behaviour and responses to whale-whatching vessels. Can.J. Zool.73: 1290-1999).
Cortés, J. & C.E. Jiménez. (2003). Corals and coral reefs of the Pacific of Costa Rica: history, research and status, p. 361-385. In J. Cortés (ed.). Latin American Coral Reefs. Elsevier Science, Holanda.
Hoyt, E. y Iñiguez, M. 2008. Estado del Avistamiento de Cetáceos en América Latina. WDCS. Chippenham, UK; IFAW, East Falmouth, EE.UU.; y Global Ocean, Londres, 60p
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May-Collado, L.J., T. Gerrodette, J. Calambokidis & K. Rasmussen. I. Sereg. (2004). Patterns of cetacean sighting distribution in the Pacific Exclusive Economic Zone of Costa Rica: based on data collected from 1979-2001. Revista Biología Tropical 53 (1-2): 249-263.
Montero-Cordero, A. (2007). Efecto potencial de tours de observación de cetáceos y otras actividades recreativas en el comportamiento de los delfines de Bahía Drake, Costa Rica: Un caso para el delfín manchado, Stenella attenuata (Cetacea: Delphinidae). Proyecto para optar por el grado de Magister en Biología. Universidad de Costa Rica. 70pp
Sierra, C., Castillo, E. y S. Arguedas. (2007). Documento de trabajo para el Plan de Manejo de la Reserva Biológica Isla del Caño: Diagnósticos biofísico, social, económico, productivo, turístico y análisis institucional. Serie documental: PMACOSA-Nº40. San José, Costa Rica.
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